viernes, 1 de abril de 2016

Como fresa para chocolate


Estoy viendo Equipo de investigación en la tele, chan chan chanEn realidad no estoy viendo nada, andaba en modo multitarea, y apenas llevaba diez minutos mirando de reojo como  "investigan" varias dietas y alertan de los riesgos para la salud, chan chan chan! En equipo de investigación es muy importante el chan chan. En este programa le dan el énfasis necesario para la franja horaria que es y para ser viernes.  
Está claro que la gente anda muy perdida y que en los mundos del desarrollo estamos sobrealimentados de cuerpo, pero muy vacíos de espíritu, y que llevamos lo emocional al estómago, y que si el sedentarismo, que si la publicidad, que si esto, que si lo otro, ya se sabe...; pero no todas las dietas son malas, ni todas tienen que ver con la comida. Me explico: hablo de las "dietas" del futuro. Ebreve nos vamos a enfrentar brutalmente a problemas de salud metal y física relacionados con el contexto hipertecnológico que nos envuelve como chocolate que baña una fresa (Oh! Sí, nosotros somos la fresa, el fresón o la metáfora que quieras escoger). El chocolate, que cada vez será menos chocolate, te envolverá y te  lleva al huerto con sus cantos de sirena, y te condiciona tanto que tu voluntad queda aletargada. Es decir, que para despertar y retomar un poco la conciencia, las dietas de las que tendremos que echar mano van a ser las de desintoxicación tecnológica, las de prescindir del teléfono móvil varios días, del ordenador, o del nuevo invento que esté por llegar.  
Los dietistas de turno recetarán el redescubrimiento de la naturaleza, por ejemplo, del modo de vivir pausado, de la vuelta al pueblo a ordeñar, y tendrán que enseñar que la naturaleza es nuestra madre, y esas cosas. Crecer sin apego, en este caso natural, te crea desequilibrios emocionales y te prepara peor para la vida. Los valores naturales, la calma, entender el fluir de las cosas, van a ser necesarios para curar el estrés y el enganche extremo a los gadgets, los grandes males del futuro cercano. 
Digo futuro, pero en realidad todo esto ya está pasando. El germen galopa a la velocidad de la luz. No hemos entendido lo rápido que han cambiado nuestras vidas desde la irrupción de los teléfonos "inteligentes" y otras vainas, de manera que pronto van a ser más inteligentes que nosotros, porque nosotros seremos probablemente más tontos, o más dependientes, que es otra manera de estupidez. Otros tema asociado es que si no cambiamos de hábitos nos daremos cuenta algo tarde , cuando falte comida, que los aparatos no se comen. 
Nunca en la historia un cambio tecnológico ha penetrado tan rápido y ha modificado las costumbres y la forma de pensar, de relacionarnos, de informarnos, taladrando nuestro cerebro y provocando un electroshock, y sin estar preparados y sin tiempo para asimilarlo y digerirlo. Deprisa deprisa. Los avances tecnológicos en sí, no es que sean malos, ni mucho menos; lo que no es bueno es el uso que se pueda hacer de ellos, la falta de preparación, de educación, y la falta de escrúpulos de los que los que se benefician de los cadáveres de los inocentes. Como casi siempre, en este caso tienen mucho que ver, las grandes empresas siempre ganan e imponen el ritmo que les interesa. 
El empacho va a ser brutal, de dimensiones apocalípicas, por supuesto dentro de un contexto tocino, muy atocinante. No va a haber sociedad capaz de gestionar a tanto tarado emocional, sumado esto a tarados de otro tipo, de creencias religiosas, políticas, etc, por no hablar de los problemas de desigualdad que por desgracia van a más. Va a ser uno de los grandes retos, chan chan chan! De muy mal apaño.  
Y esto lo digo yo, como optimista que soy,  por echar el rato, y por empezar a desengancharme un  poco. Vamos, por empezar la dieta, que quien más quien menos..... 
Y cuando iba a poner punto y final, acaba de llegar Ariadna de una cena, cuando son casi las 12 de la noche, y dice que se ha encontrado abajo... en al patio... sentado en unos asientos de piedra que hay al lado del ascensorun chico, y que se ha dado un pequeño susto al encontrarselo de repente sentado ahí....sin hacer nada, mirando al frente...¡sin mirar al móvil ni nada!..¿entienden?, esperando a alguien seguramente. Si hubiera estado mirando el móvil sería menos sospechoso, pero claro, ahí quieto, sin hacer nada...sin hacer nada....

Aquí, gestionando lo que llevamos dentro.

jueves, 19 de febrero de 2015

Que iba yo a decir...algo de Grecia, de Sálvame?

Resulta que he abierto el ordenador porque quería hacer algo con pretensiones, creo que quería decir algo de Grecia o de Alemania, y hacer también algunas tareas del trabajo, me parece, pero he visto en el Feisbuk (quién te manda abrirlo!) un vídeo muy gracioso de perretes que no agarraban la pelota que los amos les echaban y se caían para atras, ¡más gracioso! Había uno con las paticas muy cortas que no llegaba a la pelota, y se le veía algo lento y perezoso, aunque con una mirada melancólica y de resignación. Entonces, no sé porqué, me he vuelto a acordar de Grecia, de resignación, de hastío... 
¿No pondrán los vídeos de gaticos y perretes los hombres de la troika para que nos atolondremos? Claro, luego está el nivel menos sutil de atocinamiento de Tele 5 con el Gran Hermano de famosos, Belén Esteban y Paquirrín, la Pantoja enjaulada,  Sálvame o mátame, etc,  donde las cosas están muy claras, decadencia total oiga, esperpento puro. Espantajos hablando a la vez siguiendo un cutre-guión. Pan y circo, pero pan rancio y circo de los horrores. Eso también es opio para el pueblo, mierda de la buena. El otro día comentaban dos mujeres "de mediana edad" (dato importante), que no veían esa bazofia de Sálvame y todas esas chorradas, que les daba asco, y que les gustaría que echaran en la Tele cosas más educativas e interesantes, ¡alabado sea el señor, el señor catódico! Una de ellas, con sus hijos independientes (milagro), se dedicaba a la acogida de niños, y hablaba de amor y de cosas muy hermosas. Y me dijo que este año el Gobierno valenciano les ha había dicho a las familias de acogida que no había dinero, y que pusieran ellos el culo y la cama. Pienso en un compañero de trabajo que tiene un niño de acogida que tiene una enfermedad importante. Otro santo. 
Ayer ví un vídeo de un gatico que....., mierda, que se me va la santa al cielo. Si si, evitando un micromachismo, que es otra tendencia. Pues lo que decía de los recortes sociales, por poner un ejemplo. Violencia pura, violencia de Estado porque se nos ha robado, se nos ha tomado por idiotas, se nos se-nos senos tetas (mierda, ya se ha colao Tele5) ; y ahora que se han dado cuenta de que hay mucha gente con estudios y que piensa (maldita educación pública!), se quieren cepillar la educación de calidad, imponen leyes represivas, recortan por aquí y por allí, y nos meten miedo. No hay mayor violencia que la que ejerce quien tiene que cuidar de tí. 

Y hablando de violencia, ay! ese gobierno alemán, sin memoria histórica ( tras la segunda guerra mundial se les perdonó una gran deuda, por no hablar de la muerte y destrucción que causaron en numerosos paises, como Grecia), y su mantra de austeridad, y el pueblo griego que agonice. Y el gobierno español, ahora muy de "Grecia debe seguir las reglas", no vaya a ser que les vaya bien el cambio y quede demostrado que la austeridad no es buena, que la gente ya no puede más y que se pueden hacer las cosas de otra manera, con conciencia social, con mejor reparto y con un mínimo de dignidad para todos. Mierda para el que lo intente porque se descubre el pastel. 
Grecia no pide "Sálvame", porque sabe que es un rescate envenenado. Pide, como las dos señoras, algo mejor, con mucha sensatez.
No se olviden que Grecia es la cuna de la democracia, de la cultura, del saber, y que del norte vinieron los bárbaros. Y ojo, que los alemanes me parecen gente muy civilizada y estupendos ciudadanos, perrrro su gobierrrrno, mucho mandarrr, y el nuestrrro, un guevón.
¿No estará Alemania planeando una nueva invasión más sutil? En la segunda guerra mundial, como invasores, no fueron especialmente humanitarios, reclutaban a los invadidos para explotarlos en sus fabricas, y con los judios...., pasa palabra. Dicen que las calles de Grecia recuerdan a un escenario de posguerra, que se ha degradado brutalmente, y que miles de mujeres tienen que prostituirse para comer. Pero eso sí, que cumplan las reglas, pero a este paso podrían ser las reglas de un gran campo de concentración. Cualquier día va a aparecer Zeus y le va a dar con el dedito ( tic-tac ) en el hombro a la Merkel, porque las tendencias siempre vuelven. 
- ay con el dedito! ostien, Zeus! ......¿has visto este vídeo de gaticos? Paquirrín? Mallorca? 
Final abierto.

Ya lo recuerdo, lo que yo quería enseñar era este artículo tan interesante sobre irresponsabilidad de Ignacio Escolar.
Grecia y los irresponsables


Nota: me gustan los vídeos de gaticos, perretes y monetes. Y todo tiene su momento. 

Visto a posteriori, dejo caer esta breve animación futurista, donde un abuelo cuenta a su nieto algo que tiene que ver con lo que contaba más arriba.













viernes, 23 de enero de 2015

Nostalgia de las azoteas

¿Cuanto hace que no suben a la azotea de su edificio? Probablemente mucho. Puede que tengan la suerte de vivir en un pueblo, en una casa, en un barco o en las nubes, y tengan cielo y sol de sobra, e incluso noches estrelladas, de esas que cuando las redescubres te recuerdan lo perdida que está tu alma en la ciudad. Y si es usted de los que suben a menudo, se habrá dado cuenta del extraño vacio que las habita. Lo que han sido y lo que son.

Desde mi balcón, y justo arriba tengo mi olvidada azotea.
Desde arriba el mundo parece de juguete.
Que nos hayamos olvidado 
de las azoteas es un mal síntoma. Las azoteas son lugares mágicos, atalayas desde donde mirar con amplia perspectiva la vida en la calle; son rincones cómplices, refugio de adolescentes, de sus confidencias, de caladas que brillan en la oscuridad, de ropa tendida bailando con el viento, entorno ideal para estar en paz, para pensar; o mejor, para no pensar, cerca del cielo y de la poesía.
Pero desde hace un tiempo las azoteas están tristes y desangeladas. Se sube poco, mal o nunca. Las cuerdas de tender la ropa ya no reciben los pellizcos cariñosos de las pinzas, ya no encuentran su razón de ser. El pictórico enjambre de antenas de televisión ha ido despareciendo. Hay quien no conoce ni la azotea de su edificio, ocupados en sus cosas, comprando pastillas para el estrés sin saber que tienen una fórmula magistral unos metros más arriba. Y el colmo: muchos edificios modernos reducen las terrazas a mini habitáculos no transitables donde solo caben los cacharros del frío-calor. Un vecino me contaba que hace años se reunía la vecindad a asar sardinas al abrigo de las estrellas. Idilio y éxtasis vecinal.
Ningún científico lo ha estudiado, pero uno de los indicadores más fiables de la grandeza de un pueblo debería medirse por la cantidad y calidad de las visitas de sus gentes a las terrazas o azoteas. Pero ahora visitamos más otras cosas, como centros comerciales o pantallas sobre pantallas, y sobre pantallas, una, asomate a la pantalla..., y nos devoran las prisas, los miedos, y unos prodigios tecnológicos para los que no estábamos muy preparados ni educados y que están modelando nuestra vida a toda prisa sin darnos tiempo a pensar con claridad ni a reaccionar.
Eso sí, nos comunicamos mucho gracias a la tecnología y nos recordamos que nos estamos atocinando, y mientras nos la cogemos con papel de fumar, compartimos mensajes de conciencia, de emociones, de amor y de gurús espirituales, todos somos muy honrados y queremos la paz en el mundo, bla bla bla, y las tiendas se llenan de budas y sivas sentados, vamos, vamos, que me los quitan de las manos, pero pareciera que mientras tanto nos dirijimos guiados por la inercia hacia un cuello de botella, en clave APOCALIPSIS TOCINO, y no está claro si habrá Fairy que desengrase tanta indefensión aprendida, y tanto olvido de las cosas esenciales, como la claridad que aportan las azoteas.
Cuanto más olvidamos las azoteas, más nos hundimos sobre nuestros pies de mermelada. Mucho almíbar y poca pimienta.
Algunas ciudades del mundo, más sensibles, están apostando por proyectos de tejados verdes, cubiertas vegetales, huertos, pero por aquí eso parece ciencia ficción. Aquí tuvimos en los años del pelotazo miles de nuevos edificios y oportunidades perdidas para haber pensado en formas de vivienda más saludable, pero se olvidaron de las terrazas y además dejaron tras la batalla solares mellados como cicatrices de los hachazos de terreno urbanizable ganados a la huerta, al campo, para construir un sinsentido de bloques aún semivacios y sin azoteas peatonales.
Perdemos de este modo el norte, el lugar donde corre más el aire y mejor se piensa y se respira. Se empieza por estos descuidos y uno acaba creyendo cualquier cosa y actuando de cualquier manera porque así son y han sido siempre las cosas y no hay más que hablar.
De esta reflexión romántico-bucólica, ya ha salido un convencido de los beneficios para la salud mental de la reconquista de las azoteas, que soy yo mismo. Yo mismo conmigo mismo, delante de una pantalla,  apelando a mi conciencia y viniéndome arriba, una locura, oiga. A la parabólica del vecino pongo por testigo, que jamás dejaré que pase mucho tiempo sin subir a la azotea. Es más, ahora que la cosa política está como para tenerla muy en cuenta y que hay oportunidades para romper la inercia y echar un pulso a la apisonadora del capital ( ya lo decía la bruja Avería: ¡Abajo el capital! ), votaré al populista (todos lo son, lógicamente) que más pinta tenga de subir a las azoteas, porque en él estará la esperanza (así en la tierra como en el super, sic). Y desde luego, no me fiaré, nunca lo he hecho, de quien me de la impresión de no haber pasado parte de su infancia en una azotea escuchando los mensajes que susurran los vientos al oido, que no al odio. Unos pondrán muros, pero me quedaré con los que quieran poner molinos.





miércoles, 9 de abril de 2014

EL PARADIGMA DEL IMPACIENTE


Voy por una conocida travesía donde hay una hermosa señal de "prohibido circular a más de 60 por hora". La guardiacivil es asidua de este hábitat de apenas dos minutos de recorrido, pero a algunos impacientes les resulta insoportable semejante procesión, a pesar de que casi todos saben que los hombres de verde se esconden tres la curva (una vez me invitaron en este tramo al sabor de una didáctica multa).
Hoy toca imbécil de esos que tienen prisa por llegar a ninguna parte. Voy a 70 pero el imbécil va tan pegadito a mi culo que podría acariciar mi cogote. Sabe que además del “prohibido ir a más de 60” todo el tramo es de línea continua y debería haber obligada relajación, un acompañarme detrás discretamente por que no hay otra cosa mejor que hacer, pero se muestra impaciente, se me aproxima sin respeto ni permiso, asoma el morro pisando la línea como si quisiera adelantar y hace aspavientos una y otra vez,  y mientras mantiene un absurdo monólogo injustificable, se acuerda probablemente de mi familia, aunque debería acordarse mas bien de la suya.
A continuación, entramos en otro tramo de carretera general de apenas diez minutos de 90 o 100 de mucho tráfico de camiones y pocas opciones de adelantar. Aunque consigas hacer un adelantamiento, no sirve de nada si hay densidad del tráfico hasta llegar a la autovía, no vale la pena correr riesgos, pero el imbécil que me ha tocado es uno de esos que no mejora la especie, empeñado en demostrarse a sí mismo que es incapaz de relajarse y disfrutar, de valorar las cosas en su justa medida. Todo esto es lo que me voy imaginando cuando lo observo por el espejo retrovisor moviendo los bracitos como una marioneta de guiñol. Lo imagino con el alma triste, incapaz de querer bien, siempre con prisa, estresado, impacientándose con todo, jodiéndose la salud, sin vivir y sin dejar vivir. Pegarse como una lapa al coche de delante es un síntoma que tiene que ver también con agobiar al personal en la vida de a pie, entre otras cosas. Sé que conseguirá adelantar y que quedará delante de mí o apenas una plaza más allá (dos segundos más literalmente) hasta llegar a la autovía.
Por fín me adelanta para quedarse pegado al siguiente coche e ir mordisqueando el carril izquierdo pendiente de adelantar más, caso improbable. Yo escucho algo entretenido en la radio. La velocidad de 90-100 me permite contemplar como rompe la primavera en Fuente la Higuera. Los campos están hermosos y de repente un conejo. Pienso que el imbécil ni lo ha visto. La personas que viven deprisa-deprisa no saben que hacer en la naturaleza ni se acuerdan de que es su madre. Para mi sorpresa, para que me anime a pensar en este paradigma del imbécil, se ven decenas de conejillos danzando en un prado verde, y más adelante, más decenas de conejos, probablemente para darle al fitipaldi otra oportunidad y pueda dedicar algo de espacio para la belleza en sus tortuosos pensamientos sobre asfalto y adelantamientos. Sospecho que no se da ni cuenta porque va muy pegado al otro coche y con las mismas ansias.

Llegamos al desvío de la autovía y el triste muchacho ha ganado su segundo por delante de mí. No hay prisa que justifique este comportamiento. Esta prisa para llegar a ninguna parte, para llegar mal a donde sea, nos corroe y nos atocina; es un cáncer que nos hace vivir mal y pensar peor. Vivir rápido, comer rápido, tomar pastillas para callar el dolor sin escuchar su mensaje. Coger el coche para ir al gimnasio y evitar 15 minutos andando. Coger el ascensor para subir dos pisos. Estar estresadísimo por que nos hemos creado ocupaciones artificiales, perder el tiempo criticando a los demás sin conocernos a nosotros mismos, perder el tiempo en general... fragmentos del “apocalípsis tocino”. El imbécil solo es un impaciente más -cualquiera de nosotros-, una marioneta que no se plantea quien mueve los hilos. Mientras tanto, el show debe continuar. Las máquinas funcionando. La luces encendidas. El ruido de fondo, no vaya a ser que el silencio despierte nuestra conciencia.

Esta foto pertenece al mismo tramo y está hecha desde mi coche, pero en invierno. Se puede ver el tráfico de camiones y que es un tramo que invita a ir tranquilito.

lunes, 24 de febrero de 2014

CRÓNICAS TÓCINAS. LA SOLEDAD DEL LÍDER


LA SOLEDAD DEL LÍDER


Joder, joder, joder. Me pinchan y no me sale sangre. Uff, ¡qué vertigo! Ánimo, Rufino, - se dijo a sí mismo-,  ¡que tu puedes! El mundo a mis pies, el nuevo mundo a mis pies.

(Para situarse, lean el prólogo pinchando aquí ) 

El Licenciado Rufino Sieso, el del puño de acero, estaba tomando conciencia de su posición. Se había hecho con el mando del nuevo mundo, del mundo post-apocalipsis tocino. Recordaba como a medida que los teléfonos se hacían más "inteligentes" la gente se volvía más gilipollas, era una falsa paradoja, era en cierto modo una lógica que los water-parties venían denunciando. Los hombres en la sombra como él, venían a pensar lo mismo pero desde otra rama del arbol, desde un punto de vista en blanco y negro. Cuando el apocalipsis crujió a todo mortal viviente, los water-parties, profetas a su pesar, regalaron su mejor sonrisa y se ofrecieron a "reconstruir un nuevo mañana sin rencor", pero los hombres como Rufino no se fiaban un pelo de los atocinados, la gran masa, y tenían como dogma que "la cabra siempre tira pal monte", así que se deshicieron "amablemente" de todos los "water-flowers", de su mierda de colores, de las sonrisas de buda y de la madre que hubiera parido a todo el rollo espiritual, oriental y conciliador. Mano dura con los responsables. ¡Qué coño! que luego pasa lo que pasa. Rufino estaba convencido de que ese era el camino y no otro. Esta gente no había querido reaccionar a pesar de las advertencias y habían faltado al respeto a la madre naturaleza. Mano dura y a tomar por culo todo esta mandanga.

Joder, joder, joder. Rufino se miró por primera vez al espejo. Sudaba, y un abrazo de vértigo dibujaba un recorrido caprichoso desde el cuerpo hasta el alma. Se sentía fuerte y solo. Mierda, soy el puto amo y solo soy un pobre hombre. Bueno, un poderoso pobre hombre. Tras el primer vértigo, la responsabilidad le hacía venirse arriba y rellenaba el hueco del vacío mientras las ideas se apelotonaban en su cabeza. Campos de "reeducación" para todo dios, para.....niños gortitos sedentarios, para ...adictos a la tecnología, para adictos al tocino, por supuesto (y luego todos los contribuyentes a pagar sus estancias en hospitales para salvarles la vida quitando grasuza de sus venas), para ......los hijos que no devuelven los tupperwares a sus madres, para las madres que vuelven a echar rancho a un hijo aunque este no devuelva los tupperwares (¡qué flagrante manera de educar en la irresponsablidad!)..... madre mía, esto era un no parar de tener ideas. Había malos vicios en cada pensamiento inspirado del Licenciado. ¡Había tanto que hacer!

A pesar de la erótica del poder, el Licenciado Rufino Sieso decidió no distraerse en parejas ni mandangas, -otra vez mandanga, mandanga, mandanga, una palabra que le iba a robar el sueño-, pero a cambio de tanta concentración y rectitud en una tarea de tanta responsabilidad, los sueños le salían por la culata. Todo aquello a lo que se enfrentaba, toda pompa, decadencia y esperpento, se le tornaba rebotado en sueños recurrentes que basculaban entre la pesadilla y la perfecta juerga flamenca. Sus sueños eran muchas veces un sensual Cabaret donde unas coristas bailaban con gigantes tajadas de panceta a la brasa. Había mucha teta y muslamen, gatos mandando wasaps sodomizados por ratones, funcionarios echando una eterna partida y empresarios embuchados de cubatas haciéndose los machotes y tocándole el culo a las coristas. Otras veces soñaba que iba montado en un gorrino volador buscando paraísos fiscales, haciendo escala en cada centro comercial buscando las últimas tendencias. Estos sueños eran la sombra, que nunca te abandona. La sombra que no puedes ignorar, la polaridad, uno de los problemas centrales del ser humano alimentado por la ignorancia y la hipocresía. Tardaría mucho tiempo en darse cuenta de que iba a cometer los mismos errores que cometieron todo tipo de religiones y sus asquerosos dogmas queriendo poner macetas a las flores del campo.

En otro lugar y en otras circunstancias, Marcial, el Doctor Marcial Mandanga Delabuena, involuntario cabecilla de un reducido grupo de insurrectos, estaba teniendo unos sueños que parecían dictados por algún personaje, aunque caprichoso,  de recto proceder. Soñaba con orgías de ensaladas regaditas con aceite de oliva virgen extra, con la virgen montadita en bicicleta, con una bicicleta como alcaldesa de la ciudad, con una ciudad dentro de un tupperware que acaba siendo devuelto en tiempo record a su dueña, una madre que ha criado a sus hijos en la responsabilidad, que les ha dado teta, libros y bicicleta.

Pero hasta en sueños Rufino se sentía solo. Mejor, pensaba, autoengañándose. Mejor, así me concentro mejor: Campos de "reeducación" para.....empresarios que no compraron productos de la región, para....¡Para! Rufino, para. Descansa, Rufino, que esta noche toca Cabaret.



Rufino y sus conciencias. Montaje y retoque digital con un par de dibujos
del año 96.


Traje para cazar osos siberiano. Así se imaginaba Rufino cuando
quería sentirse fuerte e incorruptible


domingo, 16 de febrero de 2014

CRÓNICAS TOCINAS. PRÓLOGO.


LO QUE PASÓ TRAS TOCINÓPOLIS


Años 40, Siglo XXI. Tras el estallido del apocalipsis tocino y la purga de conciencias, las esperanzas de un mundo mejor pasan malas horas porque el ala dura de la revolución ha tomado el control. Los Water-parties (atrévase con la traducción literal) , defensores del equilbrio y de la reeducación amable y tolerante hacia los hijos del tocino y del exceso, han sido apartados amablemente del timón, acusados de ingenuos y poco carismáticos, a pesar de contar con las mentes preclaras que alertaron un día tras otro de que navegábamos hacia ninguna parte, a pesar de llenar Tocinópolis de pegatinas con frases como:  "Desenchufa los aparatos y disfruta de buenos ratos",  "Más Platón y menos viajes a Plutón" o "el apocalipsis tocino se acerca, sé más sencilla y no seas terca". Se les acusó entre otras cosas de ensuciar la vía pública, de decir mucho y hacer poco, y de sonreir sospechosamente.

Esculturillas mias premonitorias
El ala dura estaba dirigida con puño de acero por el Licenciado Sieso, un curtido y enjuto intelectual austero y hermético, crítico total con la sociedad atocinada, aburguesada y narcotizada; crítico con los opios del pueblo, con los descansos publicitarios, con el cine en general, y con las palomitas en particular. El Señor Sieso pensaba que la expresión  "no solo de pan vive el hombre" (San Mateo) estaba sobrevalorada. Sí amigos, ese era el estremecedor perfil del incorruptible hombre que lideraba el mundo postapocalíptico. 
Anulados y desterrados los Water-parties, alejados del centro de poder y de la toma de decisiones, la mayor preocupación del Licenciado Sieso era localizar los núcleos de resistencia liderados por el Dr, Mandanga, Marcial Mandanga Delabuena. Tras el estado de sitio y el caos total en pleno toque de trompetas, plagas devastadoras que devoraron pompa y boato,  y purga de conciencias, el Dr. Mandanga, amigo del buen comer y del amour fou, se erige involuntariamente y muy a su pesar en defensor de los nuevos parias, gente de todo tipo y condición a los que les coge desprevenido todo este apechusque, y que, en definitivas cuentas, no habían leído las agoreras pegatinas.  "Eran muy pequeñas", decían unos. "Pensábamos que eran anuncios de obras de teatro, y claro, como nadie va ya al teatro...", decían otros. Excusas y más excusas de unos ciudadanos irresponsables y cómplices de las crisis y las requetecrisis, marionetas de las multinacionales, comprados por un puñado de juguetes electrónicos y todo tipo de carnes a precios sin competencia, engatusados con monodietas pobres en aceites grasos esenciales. El escenario ideal contra las neuronas.
El Dr. Mandanga, a su pesar como decía, de tener que liderar a los damnificados post apocalipsis , afín en un principio a las propuestas de los humanistas Water-parties, que pretendían bucear en las raices de los problemas, encontrar entendiemiento y equlibrio, buscar unas dosis de panceta razonables que tuvieran cabida entre el pepino y la sardina, ni tanto ni tan poco, etc, pasó a ser enemigo público número 1 cuando el Licenciado Sieso apartó con malas artes a los humanistas y estableció un estado de sitio permanente. Es más, lo dejó en Estado de Sitio a secas, porque lo de permanente le sonaba a lujo, y solo con austeridad y más austeridad, jarabe de austeridad, el hombre se volvería a encontrar a sí mismo y a su mecanismo.
Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ufff. Recuerdo que en el canal Mercadona echaban el exitoso programa "Compra y sé feliz", se fueron a la publicidad prometiendo que volverían en un rato, pero no volvieron, se oyeron sonidos desgarradores, la gente salió a la calle asustada vociferando: otra ciclonésis, otra de tantas, tal vez otro tsunami, otro terremoto, jodido cambio climático, cada vez peor,  ....pero no, no era nada de eso.
TOCINÓPOLIS, ENTRE EL GÉNESIS Y EL APOCALIPSIS
Años 30, siglo XXI. Tocinópolis se sustentaba sobre pilares de grasa y hueco. No había ni un principio sólido que sujetara ese conglomerado de sociedad de horteras, snobs, chorizos, canis, concejales, chonis, viciosos y demás gentes de buen vivir. Tras una enmascarada recuperación de aquella crisis semiglobal que azotó a los estados VIP, conejillos de un experimento orquestado por los reyes del Mambo, la mayoría de los pseudociudadanos demostró que no había aprendido nada y volvió a las andadas. Tocinópolis fue un elogio de la fustración de lo que pudo haber sido y no fue. Tras un renacer esperanzado (la gente compartía en las redes sociales frasecillas preñadas de conciencia), apareció un gurú experto en nuevas economías, experto en el concepto de la paz en el mundo, en tecnologías renovables y en más cosas que sonaban muy bien, que impartió una conferencia con grandes expectativas sobre el renacer de una nueva época, una conferencia llamada a ser el antes y después de la nueva sociedad y bla bla bla y que se televisó en directo a todas las tocinópolis around the world, pero....ay!, ¿qué hizo la muchachada? oh! casualidad (¿casualidad?), en los otros canales, en otro orden de las cosas, se presentaba a bombo y platillo volante el nuevo Iphone 22 (veintidó veintidó veintidó), con todos los extras, microchip con implante intracraneal, desfragmentador de barruntos, killerflys incorporated, y hasta la posibilidad de llamar a otras personas. Los hijos más ternascos de Tocinópolis, la nueva mayoría, amamantados por la madre digital ( mientras la madre naturaleza lloraba desconsolada), olvidada de pleno la Galaxia Guttemberg, y con las neuronas resecas entre unas cosas y otras, prefirieron ahogar sus penas en entrecots electrónicos a escuchar al gurú del cambio y tener que enfrentarse a la titánica tarea de pensar, de empezar cosas nuevas, de cambiar de hábitos, y presenciaron en masa el advenimiento del nuevo cacharro, otro becerro de oro al que adorar, tal vez soñar. Cacharro que a los cuatro días fue sustituido por otro cacharro con algún pequeño cambio, y así sucesivamente. Una oportunidad perdida, el principio del fin. A decir verdad, un poco ingenuo si que fue el gurú experto, germen de los Water-parties, ya que podía haber aplazado un poco la conferencia llamada a revolucionar el mundo, pero pecó de ingenuo. Fue de lo único que pecó, ya que por lo demás,  - paradigma de empatía, con la autoestima eqilibrada, seguidor de la dieta mediterránea y obstinado enemigo de las grasas trans-,  tenía una moral intachable.
Señora que se perdió la conferencia

viernes, 22 de marzo de 2013

La LOMCE como disparate anacrónico desde el punto de vista de la Educación artística y Visual



   Si nada ni nadie lo remedia, muy pronto se puede perpetrar en este país una tragedia educativa que tendrá serias consecuencias para las próximas generaciones. Teniendo en cuenta que la educación es uno de los pilares de la sociedad, y que últimamente andamos con los pilares más tísicos que la credibilidad de un político, háganse a la idea. Se trata de la controvertida nueva Ley de educación del señor Wert que no sólo es un disparate, sino que es otra oprtunidad perdida para tomarse en serio un nuevo sistema educativo revolucionario, renovador, de calidad y sin connotaciones políticas ni religiosas.
    Los borradores de esta ley han sido ámpliamente analizados en sus aspectos generales y no encontramos a nadie solvente que apoye a esta criatura; y sin embargo, este engendro anacrónico avanza cual capricho de científico loco con delirios de grandeza.
     El aspecto que más nos inquieta al gremio de profesores de enseñanzas artísticas, de dibujo, de Plástica, etc, es el que se refiere a la inconsciencia de relegar la Educación Plástica, ya raquítica pero con cierta dignidad,  a la optatividad, o incluso a la nada, por entrar en el grupo de asignaturas que distraen o que no son significativas. El problema de fondo no es que nos toquen el chiringuito, sino que se trata de un problema con un calado mucho más profundo y preocupante, y nos dice mucho acerca de la tremenda miopía de los artífices de la LOMCE. Lo triste es que, más que por inconsciencia, creo que lo hacen con toda la intención, porque se sabe que personas con una educación integral, bien formadas, creativas, son personas que piensan, luego estorban.
     El señor ministro añora la enseñanza de “el florido pensil”, una enseñanza dogmática, sin lugar para la crítica ni el razonamiento (también han herido de muerte a la filosofía), con una metodología caduca camuflada de competitiva donde no caben las nuevas asignaturas que se han introducido en los últimos años, como las artísticas o las tecnologías. Centrándonos en el terreno artístico y visual, cercenar a este del panorama educativo en el contexto actual -de una sociedad audiovisual y tecnológica- es un asunto más serio de lo que parece. Se trata de una ceguera descomunal o de una maldad inconmensurable.
     Sepa el señor ministro que el joven de hoy está aprendiendo a pensar en otro mundo y de un modo muy diferente. El gobierno, al servicio del capital, parece que quiere analfabetos visuales para que sientan el poder de la imagen que sentía el campesino medieval cuando las únicas imágenes que veía estaban en una lúgubre iglesia románica desde cuyos muros el pantócrator, bajo ese contexto casi mágico, observaba  amenazante y adoctrinante al ignorante vasallo. Hoy las multinacionales, la publicidad, los estados,  continúan utilizando el poder de la imagen porque seguimos siendo  mayoritariamente analfabetos visuales, ignorantes de su capacidad de persuasión y de las posibilidades de moldear nuestras conciencias. La publicidad nos lleva a su terreno porque hurga en las debilidades emocionales, crea modas,  frustra al ciudadano desprotegido,  le marca pautas y le crea dependencia. Son muchos los adultos que están hipnotizados con la Tele y se creen todo lo que escupe, y son muchos los ahora nacidos bajo la tecnología, que se sienten hijos de ella, que están mimetizados y que han perdido la capacidad para cuestionarla y gestionarla, para concentrarse y para asimilar y retener conceptos. La tecnología es seductora pero roba tiempo y espacio para la reflexión. El exceso de información apabulla y colapsa, de manera que uno de los antídotos para amortiguar los efectos nocivos de la sociedad hipertecnicada es la enseñanza del lenguaje visual y de la creatividad, como parte inherente de la vida, y la necesidad de una urgente y potente educación . Al joven de hoy no puedes enseñarle como hace cuarenta años porque el escenario de juego ha cambiado radicalmente.
    Hoy conocemos mucho más sobre cómo funciona el cerebro, sobre su plasticidad y sobre la necesidad de educar y equilibrar a los dos hemisferios. La enseñanza de metodología clásica que resucita la nueva ley rompe este equilibrio en favor del hemisferio izquierdo, racional y analítico, en detrimento del hemisferio derecho, creativo e intuitivo. Los dos son importantes pero los problemas vienen cuando descuidamos a uno de los dos. Hoy las mentes más preclaras, al día de las investigaciones más innovadoras, nos hablan del valor del pensamiento creativo e intuitivo, de ocho tipos de inteligencia, de la importancia de la educación emocional, de la naturaleza del aprendizaje, más basada en actividades participativas y visuales que en metodologías clásicas y pasivas, pero por aquí no se han enterado, o no se quieren enterar.
     La creatividad no cae del cielo, también se aprende con la práctica, igual que las matemáticas o la estupidez, y es una de las enseñanzas con más valor que podemos ofrecer, pero con la excusa de la crisis –la estafa de la crisis-, se está redefiniendo de una manera torticera el concepto de “lo importante “ y lo “esencial”. Es una broma de mal gusto, con lo que ahora sabemos y con el mundo saturado de imágenes, relegar la enseñanza visual del sistema educativo. Con lo que nos ha costado llegar hasta aquí, no nos vamos a dejar engañar fácilmente, ni vamos a hipotecar el futuro de un país, ni queremos que mediocres e insensibles  diseñen algo tan importante como un sistema educativo.
    Creo, objetivamente, que todo esto se está cocinando muy mal, y si me callo, no podría dormir tranquilo, de manera que, tómense esta reflexión como una denuncia. Yo, además, en clave simbólica, me lo tomo como otro signo apocalíptico fruto de una sociedad atocinada. Este es otro grito más que se suma a otros tantos contra la LOMCE y en favor de un pacto educativo cocinado por personas solventes en la materia y no por políticos.
     Y recuerden, como dicen los compañeros de #masartísticas (en defensa de las enseñanzas artísticas), un pueblo sin arte es un pueblo sin alma.



         
                Este vídeo, realizado como proyecto colaborativo por alumnos de diferentes centros,
                             explica muy bien lo que las artes pueden aportar a la educación



Fragmento del Mural que hice hace unos años con los alumnos del IES de Enguera. Hermoso proyecto y recuerdo