viernes, 1 de abril de 2016

Como fresa para chocolate


Estoy viendo Equipo de investigación en la tele, chan chan chanEn realidad no estoy viendo nada, andaba en modo multitarea, y apenas llevaba diez minutos mirando de reojo como  "investigan" varias dietas y alertan de los riesgos para la salud, chan chan chan! En equipo de investigación es muy importante el chan chan. En este programa le dan el énfasis necesario para la franja horaria que es y para ser viernes.  
Está claro que la gente anda muy perdida y que en los mundos del desarrollo estamos sobrealimentados de cuerpo, pero muy vacíos de espíritu, y que llevamos lo emocional al estómago, y que si el sedentarismo, que si la publicidad, que si esto, que si lo otro, ya se sabe...; pero no todas las dietas son malas, ni todas tienen que ver con la comida. Me explico: hablo de las "dietas" del futuro. Ebreve nos vamos a enfrentar brutalmente a problemas de salud metal y física relacionados con el contexto hipertecnológico que nos envuelve como chocolate que baña una fresa (Oh! Sí, nosotros somos la fresa, el fresón o la metáfora que quieras escoger). El chocolate, que cada vez será menos chocolate, te envolverá y te  lleva al huerto con sus cantos de sirena, y te condiciona tanto que tu voluntad queda aletargada. Es decir, que para despertar y retomar un poco la conciencia, las dietas de las que tendremos que echar mano van a ser las de desintoxicación tecnológica, las de prescindir del teléfono móvil varios días, del ordenador, o del nuevo invento que esté por llegar.  
Los dietistas de turno recetarán el redescubrimiento de la naturaleza, por ejemplo, del modo de vivir pausado, de la vuelta al pueblo a ordeñar, y tendrán que enseñar que la naturaleza es nuestra madre, y esas cosas. Crecer sin apego, en este caso natural, te crea desequilibrios emocionales y te prepara peor para la vida. Los valores naturales, la calma, entender el fluir de las cosas, van a ser necesarios para curar el estrés y el enganche extremo a los gadgets, los grandes males del futuro cercano. 
Digo futuro, pero en realidad todo esto ya está pasando. El germen galopa a la velocidad de la luz. No hemos entendido lo rápido que han cambiado nuestras vidas desde la irrupción de los teléfonos "inteligentes" y otras vainas, de manera que pronto van a ser más inteligentes que nosotros, porque nosotros seremos probablemente más tontos, o más dependientes, que es otra manera de estupidez. Otros tema asociado es que si no cambiamos de hábitos nos daremos cuenta algo tarde , cuando falte comida, que los aparatos no se comen. 
Nunca en la historia un cambio tecnológico ha penetrado tan rápido y ha modificado las costumbres y la forma de pensar, de relacionarnos, de informarnos, taladrando nuestro cerebro y provocando un electroshock, y sin estar preparados y sin tiempo para asimilarlo y digerirlo. Deprisa deprisa. Los avances tecnológicos en sí, no es que sean malos, ni mucho menos; lo que no es bueno es el uso que se pueda hacer de ellos, la falta de preparación, de educación, y la falta de escrúpulos de los que los que se benefician de los cadáveres de los inocentes. Como casi siempre, en este caso tienen mucho que ver, las grandes empresas siempre ganan e imponen el ritmo que les interesa. 
El empacho va a ser brutal, de dimensiones apocalípicas, por supuesto dentro de un contexto tocino, muy atocinante. No va a haber sociedad capaz de gestionar a tanto tarado emocional, sumado esto a tarados de otro tipo, de creencias religiosas, políticas, etc, por no hablar de los problemas de desigualdad que por desgracia van a más. Va a ser uno de los grandes retos, chan chan chan! De muy mal apaño.  
Y esto lo digo yo, como optimista que soy,  por echar el rato, y por empezar a desengancharme un  poco. Vamos, por empezar la dieta, que quien más quien menos..... 
Y cuando iba a poner punto y final, acaba de llegar Ariadna de una cena, cuando son casi las 12 de la noche, y dice que se ha encontrado abajo... en al patio... sentado en unos asientos de piedra que hay al lado del ascensorun chico, y que se ha dado un pequeño susto al encontrarselo de repente sentado ahí....sin hacer nada, mirando al frente...¡sin mirar al móvil ni nada!..¿entienden?, esperando a alguien seguramente. Si hubiera estado mirando el móvil sería menos sospechoso, pero claro, ahí quieto, sin hacer nada...sin hacer nada....

Aquí, gestionando lo que llevamos dentro.

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